Mi abuela es de esas Abuelas de antes, así con mayúscula.
Si María Elena la conociera seguro escribiría un cuento y una canción sobre ella. Por suerte no la conoce, porque me daría mucha vergüenza intentar contarles como es mi abuela si ya lo hubiera escrito ella.
Lo primero que tengo que decir de mi Abuela es que hace casi 40 años que la conozco y ella siempre estuvo igual. Algunos dicen que está por cumplir 90, pero yo no les creo nada, porque estoy seguro que los genios no cumplen años, y sin lugar a duda mi Abuela es uno de ellos.
Cómo les puedo contar?, tiene una cara de abuela, de tan abuela que solo puede ser abuela..., bueno, también es varias veces bisabuela y algunas de sus nietas ya la podrían convertir tatarabuela, pero eso lo tendrán que contar los que hoy están aprendiendo a leer y escribir. De tan genio que es seguro alguno de ellos llegará a ser adulto antes de que ella frote su lampara para convertirse en luz y forme una nueva galaxia llena de estrellas.
Por supuesto que una abuela tiene que cocinar, y la mía lo hace como los grandes cheff, si hasta inventó un microondas con un tostador y una cacerola.
Los fideos son su especialidad, aunque hace un tiempo que nos miente diciendo que está viejita y que ya no puede amasar..., pero si uno se descuida o entra sin tocar el timbre seguro que la encuentre subida a un banquito limpiando, lo mismo da una tulipa, una ventanita o el último libro del último estante de la biblioteca.
No me equivoco si digo que alguien le robó su receta, pero también puedo asegurar que nadie será capaz de repetir su fidos, porque solo un genio puede poner el ingrediente mágico que ella usaba, si dicen que una vez ,de tanto ingrediente mágico que usó, los fideos quedaron tan livianos que no se quedaban adentro de la cacerola. Uno podía comer 2, 3, 10 platos y siempre quería más.
Pero también podía cocinar un pollo o un bife con un tomate y huevo, simple, como toda su vida, pero tan especial que uno se transportaba como por arte de magia y disfrutaba en cada bocado una aventura interminable.
Eso también es importante, mi abuela es una Abuela simple, que está en paz consigo misma y con el mundo. Solo anhela lo que ya tiene y disfruta de sus cosas simples, como un trapo o una escoba que seguro se dejaron de vender hace más de 20 años, los baldes son de un plástico duro que no se deforma ni se rompe por más que los llenes hasta el borde y los tires por la escalera.
Su casa tiene escaleras y verla subir y bajar es como escuchar un cuento de abuela en camisón, que con pasos cortitos pero sin tambalear ni un poquito, si hasta creo que la imagino con un candelabro una vela temblorosa que se contagia de su firmeza y brilla en la oscuridad
Pero tengo que aclarar que esto último solo me lo imagino, sino van a creer que el todo resto tampoco es posible.
Cuanto creen que mide una abuela?, no se, quizás unas sean más altas que otras, pero la mía es bien chiquitita y eso me ayuda a darle unos abrazos enormes, que hacen parece que se fuera a quebrar en 2 pedazos, pero no se dejen engañar por el tamaño, sus abrazos lo hacen temblar a uno de pies a cabezas.
Por ahora hasta acá, ya les contaré de las tortitas de grasa que siempre tienen preparadas cuando llego a visitarla y de sus amigos del barrio, que van desde unas viejas más viejas que la historia, pasando por unos pilluelos que la vida cría sueltos, hasta los gorriones, gatos y perros que irrespetuosamente le reclaman unas migas, un poco de leche o cualquier sobra que tenga para compartir.
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